Fotofobia

La fotofobia puede definirse como sensibilidad o intolerancia a la luz.

En líneas generales, la mayoría de las personas que padecen cierto grado de fotofobia o molestias sólo manifiestas como una sensibilidad ante la luz brillante. Es decir, se puede ser más o menos sensible a la luz procedente del sol o de las lámparas fluorescentes e incandescentes. Sin embargo, el significado de la fotofobia se aplica en los casos extremos, en los que los pacientes pueden llegar a no soportar ningún tipo de iluminación.

Por otra parte, según numerosos estudios, la fotofobia puede afectar a personas de todas las edades.

La fotofobia: ¿Enfermedad o síntoma?

Fotofobia por luz solar
La hipersensibilidad a la luz es un trastorno más común de lo que se cree debido a que suele ser un efecto secundario de otro malestar mayor.

Precisamente, la fotofobia no es una condición ni una enfermedad, sino un síntoma. Por ello, lo fundamental es determinar la causa subyacente que lo provoca.

De  hecho, la hipersensibilidad a la luz puede ser la consecuencia de diferentes condiciones. Entre ellas, pueden ser una infección o inflamación que irrita los ojos, o enfermedades, como una enfermedad vírica o las migrañas.

Por otra parte, en ocasiones, la fotofobia viene acompañada de otros problemas, como deficiencias en la percepción del color, botulismo, conjuntivitis, queratitis o iritis, entre otras.

La luz nos alegra y nos llena de vida, pero en ocasiones puede convertirse en una tortura para nuestros ojos

Causas de la fotofobia

Entre las causas de la sensibilidad a la luz más comunes se encuentran:

  • En primer lugar, abrasiones corneales.
  • Segundo, desprendimiento de retina.
  • Tercero, irritaciones derivadas del uso de lentes de contacto.
  • Además, son frecuentes tras quemaduras solares.
  • Por supuesto, tras algunas cirugías refractivas (eliminación de la graduación de miopía, hipermetropía y astigmatismo con láser).
  • También, en procesos inflamatorios como la uveítis.
  • Indudablemente, por un mal uso o un uso incontrolado de los dispositivos electrónicos.
  • Por último, como efecto secundario de ciertos medicamentos.

¿Cómo se manifiesta la hipersensibilidad a la luz?

En líneas generales, los síntomas de la fotofobia varían mucho en función de la persona.

Fotofobia o hipersensibilidad a la luz
La fotofobia nos puede indicar que algo no marcha bien a nivel ocular o en nuestro organismo

En algunos casos, por ejemplo, la única manifestación es la propia sensibilidad a la luz. Además, un paciente puede sufrir fotofobia un día y no al día siguiente.

Es decir, que la sintomatología varía en función de cómo evolucione la condición que se encuentra detrás de esa sensibilidad.

Sin duda, entre las manifestaciones de la fotofobia destacan:

  • En primer lugar, casi la totalidad de los pacientes refiere incomodidad.
  • También, necesidad de entrecerrar o cerrar por completo los ojos.
  • En muchos casos, también, picor.
  • Por último, lagrimeo excesivo.

No debemos olvidar, además, que la hipersensibilidad a la luz puede presentarse en niños con mayor facilidad, ya que tienen menos protección frente a la luz que los adultos.

Además, dicha molestia a la luz, también puede durar tras el estímulo, apareciendo destellos, conocidos como fosfenos.

¿Tiene relación el color de ojos con la sensibilidad a la luz?

En líneas generales, el color de ojos de una persona también puede afectar a su nivel de sensibilidad a la luz.

En otras palabras, las personas con ojos claros suelen experimentar mayor sensibilidad al deslumbramiento que las personas con ojos oscuros. Obviamente, la mayor cantidad de pigmentos en los ojos oscuros protege frente a la luminosidad intensa.

Tratamiento de la fotofobia

Indudablemente, la clave para aliviar las manifestaciones de la fotofobia es abordar la causa subyacente. Por ello, en la mayoría de los casos, al tratar esa causa, los niveles de sensibilidad a la luz disminuyen y la fotofobia desaparece. O, en cualquier caso, se hace más tolerable.

Además, en las personas que muestran una sensibilidad natural, el uso de sombreros y gafas de sol o fotocromáticas, en especial con protección frente a la radiación ultravioleta, o evitar la exposición al sol pueden ser las únicas soluciones.

La hipersensibilidad a la luz es un trastorno más común de lo que se cree debido a que suele ser un efecto secundario de otro malestar mayor.

En ocasiones, también se pueden utilizar lentes de contacto cosméticas que imitan el color natural de los ojos. De todos modos, ante cualquier duda, lo mejor es consultar con el profesional de la visión.

¿Quiénes son más propensos a padecer sensibilidad a la luz?

En líneas generales, cualquier persona puede desarrollar una hipersensibilidad ocular. Sin embargo, existen ciertos grupos de personas que pueden hacerlo con más facilidad:

  • Primero, las personas con escasa pigmentación, tanto a nivel corporal (albinismo) como ocular.
  • Segundo, aquellas que presentan ojos de colores claros (iris azules y grises).
  • Tercero, quienes padecen cataratas.
  • Por último, los pacientes que sufren migrañas y dolores de cabeza frecuentes.

Ante cualquier episodio de fotofobia, es conveniente preguntarse si…

Fosfenos y fotofobia pueden producirse tanto con luz natural como con luz artificial
Fosfenos y fotofobia pueden producirse tanto con luz natural como con luz artificial
  • En primer lugar, si se han sufrido lesiones oculares.
  • En segundo lugar, si se está tomando alguna medicación especial que puede tener este efecto secundario.
  • Tercero, si se usan gafas o lentes de contacto habitualmente, y si estas están correctamente graduadas.
  • Cuarto, si se ha dilatado la pupila de manera artificial en un examen ocular reciente.
  • Además, si la sensación de molestia es constante o solamente ocasional.
  • Por otra parte, si se han aplicado lociones o jabones directamente en el ojo.
  • Seguidamente, si el trastorno se presenta desde hace mucho tiempo, y si fluctúa de intensidad.
  • Del mismo modo, si se puede estar padeciendo cuadros psicológicos o psiquiátricos como la ansiedad.
  • De manera similar, si algún familiar también lo padece.
  • Igulamente, si se ha estado expuesto a alguna sustancia química o droga.
  • Por último, si se es alérgico a algo en particular.

No olvidemos que la fotofobia puede presentarse a causa de una enfermedad mayor.

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Fotofobia
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Fotofobia
Descripción
La fotofobia puede definirse como sensibilidad o intolerancia a la luz, y puede ser debida a problemas oculares o del cuerpo. De  hecho, la hipersensibilidad a la luz puede ser la consecuencia de diferentes condiciones. Entre ellas, pueden ser una infección o inflamación que irrita los ojos, o enfermedades, como una enfermedad vírica o las migrañas.
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